miércoles, 9 de septiembre de 2009

Componentes de la Convivencia escolar


¿Cuáles son los Componentes de la convivencia?

La disciplina:

Por disciplina entendemos el conjunto de estrategias que se establecen en el aula para el adecuado funcionamiento del grupo. Se pretende que los alumnos, a través de las normas y convenientemente dirigidos por el profesor, alcancen los objetivos de formación previstos.
Entre los aspectos negativos, hay que tener en cuenta que a veces se prestan a múltiples abusos. Algunas investigaciones ponen de manifiesto que los castigos, más que eliminar un comportamiento, lo ocultan. Además, pueden tener efectos colaterales muy perjudiciales y no deseados.
En general, en el ámbito escolar personalizado es preferible fortalecer las conductas adecuadas que castigar las inapropiadas. También resulta conveniente que el educando tenga un buen modelo de aprendizaje y, por supuesto, se debe favorecer la reflexión y la comunicación como vías para conocer el motivo y el alcance de la falta, al tiempo que se orienta al alumno sobre cuál ha de ser la acción correcta, de todas formas, la disciplina es necesaria.
Las diversas concepciones sobre la disciplina se pueden agrupar en varias categorías, según se enfaticen unos aspectos u otros del ambiente.
  • La disciplina como conjunción de necesidades individuales y sociales. La indisciplina surge cuando entran en conflicto los intereses personales y colectivos.
  • La disciplina como fenómeno dependiente de factores sociales, económicos e ideológicos. Se trata de una visión relativista de la disciplina en la que las circunstancias y la moda adquieren gran importancia.
  • La disciplina como medio para lograr otros fines educativos y sociales. La disciplina democrática, equidistante entre el autoritarismo y la permisividad, es necesaria para alcanzar las metas educativas.
  • La disciplina como gestión y control del aula. Desde este planteamiento el profesor es considerado un gestor del clima escolar y un organizador del trabajo.
  • La disciplina como autogobierno y autocontrol. Este enfoque lleva a contemplar la hétero disciplina como medio y la autodisciplina como meta educativa. Se busca que el educando posea unos principios éticos y que sea dueño de sí.
  • La disciplina como elemento posibilitador del proceso de enseñanza aprendizaje. Las normas son necesarias para la buena marcha del quehacer educativo.
  • La disciplina como equilibrio de poder y autoridad. El control que se ejerce sobre el alumno se asienta en una relación asimétrica en la que el profesor es jerárquicamente «superior».
  • La disciplina como proceso socialización Se considera que la disciplina favorece la maduración, toda vez que garantiza el respeto interpersonal y facilita las interacciones.
Las normas:

Las normas desempeñan un papel fundamental en la creación y consolidación de un ambiente presidido por la convivencia. Lo ideal es:
  • Seleccionar pocas pero necesarias. A medida que los escolares tienen más edad se puede ampliar el número de normas.
  • Han de ser claras, razonables, realistas y fáciles de cumplir.
  • Compartidas y no impuestas. Es muy positivo que los educandos se impliquen en el establecimiento de normas.
  • Secuenciadas según su dificultad. Primero se cumplen las normas más fáciles y paulatinamente se agregan otras de dificultad creciente.
  • Controlables y no esquivables. Las normas perderán su eficacia si no hay un procedimiento que verifique su cumplimiento.
  • Coherentes con el modelo pedagógico ofrecido. Las normas son para todos, incluidos los profesores.
Límites:

Los límites son verdaderas fronteras no perceptibles pero que existen para identificar hasta dónde puede llegar la interrelación entre unos y otros. Se establecen en la práctica, en las interrelaciones, en la cotidianeidad o en la norma explícita o implícita. Los límites no son obstaculizadores de por sí para una adecuada convivencia escolar. Aquellos límites rígidos, inamovibles, resistentes a los cambios, entorpecen la convivencia.
Los límites muy delgados o inexistentes producen lo que en psicología social se denomina aglomeración, es decir, no se sabe quien es quien, todos actúan los roles de todos y esa forma de relación provoca inseguridad en muchas personas.
Los límites entre los subsistemas, o los límites del propio sistema escolar, están dados por pautas y normas según las cuales las personas interactúan entre ellas. Orientan respecto a con quien, cómo y cuándo se realiza una particular acción. Muchos de los límites en el sistema escolar responden a normas establecidas e incluso escritas; explícitas, y también coexisten mecanismos paralelos implícitos de control y regulación de los comportamientos.
Sabemos que el no respeto de estos límites constituye una indisciplina que afecta la vida escolar. Pues bien, si los límites establecidos se basan en acuerdos e incorporan las necesidades y deseos de quienes forman parte de la comunidad escolar, serán más respetados, porque se basarán en relaciones de confianza y se visualizarán en forma clara las consecuencias de su desconocimiento.

Conflictos:

Los conflictos forman parte de la convivencia. En personas diferentes las relaciones e interacciones están orientadas por distintos puntos de vista, además cada persona lleva consigo sus experiencias, sus vivencias, que son muy propias y únicas en el sentido que han sido significada de particulares maneras que los demás desconocemos. Por eso cuando las personas no se entienden y por el contrario entran en conflicto, éstas situaciones son probablemente inevitables. Generalmente son momentos en que aparecen en la superficie conflictos que se han mantenido encubiertos, pero siempre constituyen una oportunidad de aprendizaje.

La mediación:

Es entendida como un método de resolución de conflictos en el que las partes enfrentadas recurren voluntariamente a alguna persona imparcial —el mediador—, para llegar a una reconciliación o acuerdo satisfactorio.

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